7.3.13

AL TRAN TRÁN

Ayer, después de años oyendo hablar de ellos, me acerqué al teatro Alfil, en el centro de Madrid, para ver en acción a la compañía de comedia musical improvisada Al Tran Trán. Sentía una infinita curiosidad.
Entré, elegí mesa, pedí algo de beber al camarero y me preparé para disfrutar del espectáculo. El ambiente era cálido, invitaba a que me sintiese como en casa y aumentó mi inquietud, desde luego, este no iba a ser un espectáculo convencional.
Los actores se arrojaron al vacío de la improvisación en continua comunicación con el público convirtiendo así al espectador en un impro-espectador. No había agentes pasivos en aquel teatro y me hicieron viajar en el espacio-tiempo durante hora y media de función.
Gracias a la generosidad con que se ofrecen al espectador, la entrega en su labor de improvisar dejando a un lado el sentido del ridículo y la vergüenza, en un alarde de creatividad, talento, dedicación y amor, consiguieron que saliese de aquel teatro realmente conmovida.
¡Vivir improvisando! cantaban… el espectáculo traspasa las instalaciones del teatro y trasciende en mi, entre risas, chistes y situaciones inverosímiles, tomé conciencia de mi misma, olvidé por completo que era parte del público, era parte de ellos, o ellos parte de mí, no tan distintos unos de otros al fin y al cabo.
¡Vivir improvisando!, sin pudor de ser yo misma, sin miedo a arrojarme al vacío. Con el valor del que elije la vida como la más excitante de las drogas.

¡GRACIAS AL TRAN TRÁN!
Regina Zerené